The World Is Yours

Cuando a mi se me mete algo en la cabeza no paro hasta conseguirlo. Esto pasó una tarde en Las Grutas, enero 2007, después de volver caminando enfrentando un viento patagónico que me dejó el pelo como Bridget Jones cuando va en el descapotable y se le vuela el pañuelo: “En diciembre me voy a Estados Unidos”, me dije y le dije a mi amiga que me acompañaba en tremendas vacaciones en mi amada Patagonia, región donde me radicaré algún día.

Era algo más bien afectivo, mis tíos habían llegado a Miami una semana antes del 9/11 y tenía muchas ganas de verlos. Además, en la otra costa, vive mi amiga con la que eramos “penfriends” desde la pre-adolescencia y nunca nos habíamos dejado de escribir. De hecho ella, como viajera internacional más experta, me armó el itinerario. Asique renové pasaporte, saqué visa y tomé el avión Ezeiza – Miami el 24 de diciembre (si) de 2007. El avión estaba lleno y fue una experiencia linda brindar a bordo, pero aún así me daba la sensación de que en los aeropuertos estábamos solamente los judíos ortodoxos y yo. Los demás, con el vitel toné y la sidra.

Para los que somos peliculeros, asociamos Miami con Scarface, Tony Montana, sus frases tan de sobreviviente y ese globo terráqueo con la famosa leyenda “The world is yours”. Si bien él pensaba que era suyo por otras cuestiones, debería ser un lema para los viajeros. El mundo es nuestro.

Cuando llego al aeropuerto, mi tío me esperaba, pasamos por el “sevenileven” (7/11) a comprar rosquillas y cuando llego me esperaban mi tía y mi primita en piyama con los regalos de “Santa” (que ganas de joder de llegar un 25 de diciembre a las 8 de la mañana ¿eh?)

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Puente levadizo en Hallandale Beach

Los días de Miami fueron muy especiales, de reencuentro, de playa, compras, de paseo por Fort Lauderdale, de ver cosas nuevas, porque a ese momento, nunca había salido de América Latina, asique introducirse en el American Way of Life fue chocante aunque no era nada complicado acostumbrarse a comer porquerías y a viajar en camionetas que triplican nuestro tamaño.

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Me encanta sacarle fotos a las señales

El dato bizarro de mi estadía en Miami fue mi participación cómplice en un casamiento trucho. “Alguien” allegado necesitaba la residencia y se casó con un cubano. Para que “La Migra” les crea, tuvieron que montar toda una parafernalia de boda real (no de realeza, sino de realidad), que incluyó trencito al son del Potro Rodrigo.

Otra bizarreada se dió culpa de esa capacidad de seducción nata que tenemos los nacidos en el Conurbano, cuando tomando sol en la playa se me acerca a hablar un tipo (no era de mi gusto, sino estaría incluyendo en este post la etiqueta “historia de amor”), parecía normal, lo despaché con diplomacia hasta que me di cuenta que empezó a stalkearme. Me asusté, como buena televidente de programas de crímenes y forenses ya me estaba haciendo el bocho. Me fui a tomar sol cerca de unos viejos canadienses que claramente también estaban huyendo pero del frío de su país. Lo ví que seguía rondando y me fui. Cuando termino de cruzar el puente levadizo de la foto, ahí en la bajada hay un Wal Mart, y el tipo me estaba esperando en el estacionamiento, separado por una alambrada de la calle-puente. No se qué me dijo y rajé a 300km/h bajando la velocidad cuando llegué a la garita de seguridad del barrio donde estaba parando. La gente no está bien, diríamos en el laburo.

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Advertencia en el cine

Después de pasar Año Nuevo con otra familia amiga, se levantó frío en la ciudad tropical de los Estados Unidos, y me iba aclimatando para volar a la ciudad que nunca duerme…

ALGUNOS TIPS AL AZAR SOBRE MIAMI

  • El transporte público es malísimo. Sólo hay colectivos con una frecuencia pésima. Si sabes manejar alquilate un auto. O caminá. O encomendate al Señor.
  • Los mejores lugares para comprar ropa de marca y barata son Ross, Burlington y el Sawgrass Mills. Los malls tradicionales (como el Aventura Mall) son para “ir a ver qué onda”.
  • Todo lo que compres en el supermercado al llegar el momento de pagar se le adicionará un impuesto. Tené en cuenta que el precio que ves no es el que vas a pagar pero es una pequeña diferencia que se te adiciona al precio final. Este impuesto varía de estado en estado, por eso la fama de lugares caros y baratos. Este impuesto es menor en Nevada (ya sabemos con qué recaudan lindo…) y California, o más alto en el estado de Nueva York.
  • Si extrañás Argentina no te preocupes, te podés ir a la Buenos Aires Bakery (7134 Collins Av.) a comer unos “sánguches” de miga, podés ir a comer churros de Manolo como en La Feliz (7300 Collins Av.). También podes ir a comerte un buen asado a The Knife. Podés conseguir yerba, dulce de leche y sidra Real en algunos supermercados.
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Por si extrañás comer argentino…

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