Paseando por el centro del poder

A los que nos gusta la política y la historia, no nos puede faltar un viaje al centro del poder: Washington DC. La capital de Estados Unidos alberga no sólo la Casa Blanca y el Congreso, sino también la Reserva Federal, el Departamento del Tesoro, la Organización de Estados Americanos, la sede central del FBI, el Pentágono en las afueras y tantos otros nombres y siglas que ahora no me vienen a la mente. Después de New York, donde tomé el micro al anochecer (era invierno y oscurecía temprano) mirar para atrás y ver la ciudad que dejaba con ese esplendor nocturno fue una de las imágenes más lindas que tengo en mi retina. Eso me confirmó el status de ciudad maravillosa de NY, a la que confieso, tengo muchas ganas de volver.

El Capitolio, así se ve a la salida de la Union Station

El Capitolio, así se ve a la salida de la Union Station

Mi viaje terminaba en Baltimore, a una hora de Washington DC, donde me esperaban Yasmin y Michael, hermana y cuñado de mi penfriend (con la que me encontraría después en Las Vegas) a quienes no conocía y amablemente quedaron en ir a buscarme a la terminal de micros y además hospedarme en su casa, por lo que fui una especie de “pionera” del Couchsurfing sin saberlo, dado que era enero de 2008 y no tenía la más remota idea de este sistema. En la terminal me esperaba Michael un copado total con quien nos colgamos hablando de política, aunque mi primera impresión de él fue shockeante: la primera vez que lo vi tenía una chomba que decía “FBI – WAR AGAINST TERROR”. Yo me dije “¿qué cagada me habré mandado?” pero risueñamente, porque tenía un muy buen presentimiento de todo esto. Resulta que el tipo es del FBI y cumplía funciones dentro del Capitolio (hay una sección especial que se llama Capitol Police que está integrada por agentes del FBI y Michael era uno de ellos). Hoy están viviendo en Los Angeles dado que a él lo trasladaron.

La Casa Blanca, metiendo la cámara por la reja

La Casa Blanca, metiendo la cámara por la reja

Pasamos a buscar a Yasmin, y me invitaron a comer a Cheescake Factory, nos conocimos un poco y nos fuimos a la casa que compartían en el centro de Baltimore en un barrio histórico que era sencillamente hermoso. Mi “couch” era una habitación para mi sola en una casa totalmente soñada. A veces pienso cómo es que tengo tanta suerte.

National Mall (¿no es un shopping!)

National Mall (¡no es un shopping!)

Al otro día Michael iba con el auto a trabajar al Congreso, pero me dejó en la estación de Baltimore, donde tomé el tren hasta la Union Station de Washington DC, a pocas cuadras del Capitolio, un viaje de aproximadamente una hora. En ese momento no entendí porqué no me había llevado con el auto, me pareció raro pero no pensé mucho porque ya me estaban brindando demasiado. Ese día me dediqué a recorrer los clásicos de la ciudad, donde no hay edificios más altos que la cúpula del Congreso. Su arquitectura me pareció un poco parecida a la Berlín de la época nazi, mucho cemento y glorificaciones varias, especialmente el World War II Memorial. Igualmente, es una ciudad muy linda y muy interesante por supuesto. Por la tarde acompañé a Yasmin a Bethesda, un suburbio muy rico que pertenece al estado vecino de Maryland, pero a corta distancia del centro del DC. Iba a darle clases de matemática a un alumno asique la esperé en Barnes&Noble merienda y libros mediante. Después volvíamos a Baltimore a un descanso necesario, ellos del trabajo y yo de caminar.

Esta soy yo, con el Lincoln Memorial detrás

Esta soy yo, con el Lincoln Memorial detrás

No tenía un plan para el otro día hasta que Michael me pregunta cuándo quería entrar a conocer el Congreso. Yo no entendía nada pero atiné a decir “mañana” asique tuve el privilegio de conocer el Congreso por dentro y ese día me llevó con el auto. Solamente eramos chicos de escuelas y yo. Nada de turistas. Hasta pude entrar a la Cámara de los Representantes (el equivalente a nuestros Diputados) aunque sólo ahí no me dejaron sacar fotos. Después todo relajado y sin nadie que me molestara. Me escoltaba el FBI. Después de esto me fui al Cementerio de Arlington y a la National Portrait Gallery. Al final del día fuimos a comer comida etíope (?) a la zona de Georgetown y también me enteré que en el auto oficial de Michael no puede viajar cualquiera porque es un auto que le provee el FBI. Misterio revelado. Aunque ese día se copó y rompió las reglas.

La cúpula del Congreso por dentro

La cúpula del Congreso por dentro

Cementerio Nacional de Arlington

Cementerio Nacional de Arlington

El Pentágono visto desde el Cementerio de Arlington

El Pentágono visto desde el Cementerio de Arlington

Otras buenas opciones que exploré al día siguiente fue el complejo de museos Smithsonian, los Archivos Nacionales y el Museo del Holocausto. Todos son gratuitos, aunque en ese momento muchos de los museos de Smithsonian estaban en reformas asique conocí el de Historia Natural y la Portrait Gallery el día anterior. Los Archivos están sensacionales y hasta se puede ver el original de la Constitución de EEUU. El Museo del Holocausto está muy bien logrado aunque no es muy grande.

El original de la Constitución de EEUU en los Archivos Nacionales

El original de la Constitución de EEUU en los Archivos Nacionales

Mas de los Archivos

Mas de los Archivos

Al final, el último día me dediqué a la maravilla de Baltimore y me arrepentí de no haberle dedicado más tiempo. Es antigua, clásica, así como con una onda parisina. Me esperaba un vuelo a Las Vegas a la tarde y tenía que ir hasta el aeropuerto de Baltimore en el “light rail” (una mezcla de tren y tranvía) donde me puse a charlar con una nativa que me creyó francesa (??). Si le decía que era del Conurbano no me iba a entender pero sí le dije que era Argentina.

Baltimore

Baltimore

La calle donde estuve

La calle donde estuve “viviendo” en Baltimore

Curioso paseo por el centro del poder. No parecía arrogante, más bien sencillo, como el famoso personaje de la vida diaria que siempre la juega de callado y después anda haciendo sus fechorías por ahí. Patié sus calles sin remordimiento alguno, fue lindo verle la cara.

Curiosidades:

Curiosidades: “la libertad no es gratis, apoye a nuestras tropas” (!)

SI VAS A WASHINGTON DC Y/O BALTIMORE…

  • Cómo llegar: Si vas en avión, el aeropuerto más cercano (“a pasitos de la estación”!) es el Ronald Reagan National; el más importante pero un poco más lejano es el Washington Dulles international. También a una hora aproximadamente está el Baltimore-Washington International. Si vas en tren, llegás a Washington a la Union Station, a pocas cuadras del Congreso y a Baltimore a la Baltimore Penn Station, que son las centrales. si necesitás otra parada podes consultar la página de Amtrak. Para las terminales de micros, consultá la página de Greyhound porque hay varias opciones, en Baltimore por ejemplo tenía dos paradas, asique elegis la que más te convenga.
  • Entrar a la Casa Blanca es un trámite totalmente burocrático (reserva de 6 meses, en grupo, etc). En las cercanías tienen un pequeño museo The White House Museum donde hay varias pertenencias de los presidentes y es gratuito. Desconozco el trámite para entrar al Congreso pero pueden averiguarlo en su página si les interesa.
  • El complejo de museos Smithsonian (están todos por separado) son gratuitos y hay uno para cada interés: desde naturaleza hasta aviación.
  • El cementerio de Arlington y el Pentágono están en las afueras de la ciudad, pertenecen al estado de Virginia. Se puede llegar en Subte desde el centro de la ciudad. La línea azul va hasta los dos lugares, lo pueden tomar en las inmediaciones del Congreso en dirección Franconia-Springfield y para la vuelta la misma línea en dirección Largo Town Center. el Metro de DC es muy bueno, casi tanto como el de New York asique no duden en usarlo para trasladarse si lo necesitan.
  • La Avenida Pennsylvania va desde el Congreso hasta la Casa Blanca. Es muy lindo caminarla! También caminá el llamado National Mall, un corredor que va desde el Congreso hasta el Lincoln Memorial, en este caso es peatonal.

UNA PELÍCULA…

Una buena película para apreciar bien la ciudad es “Breach”, basada en una historia real del agente del FBI Robert Hanssen que traficaba información a la Unión Soviética. Es buena la película y también cómo muestra Washington DC.

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