Peperina (o algo de Córdoba)

Típicamente mente pueblerina
no tenía huevos para la oficina
subterráneo lugar de rutinaria ideología

No conocía Córdoba, soy lo menos. Ya no tenía mas huevos para la oficina y tenía que tomarme un respiro. Todo era indecisión: me voy/no me voy; destino Chile, no mejor no gastar tanto, bueno Córdoba; voy en los trenes nuevos a ver cómo son, no tardan mucho mejor en avión; voy a hacer Couchsurfing, imposible en los lugares que quería ir, terminé en un hotel y dos hostels. Una vez allá, me pasó algo raro: no quería planificar nada, dejé que fluya y me gustó. Era una práctica para lo que vendrá el año que viene. Hasta casi-casi me vuelvo a dedo desde Los Reartes a Villa General Belgrano porque el micro no pasaba y hacía frío y llovía. “Espero cinco minutos más” dije y mágicamente el bondi apareció. Otra vez será. Esto es Córdoba en tres partes.

VALLE DE CALAMUCHITA 

(Villa General Belgrano – La Cumbrecita – Los Reartes)

La Cumbrecita

La Cumbrecita

La Cumbrecita

La Cumbrecita

Villa General Belgrano gris y lluviosa

Villa General Belgrano gris y lluviosa

Los Reartes - Pulpería

Los Reartes – Pulpería

Los Reartes

Los Reartes

Río Reartes solitario y con lluvia

Río Reartes solitario y con lluvia

VALLE DE PARAVACHASCA

(Alta Gracia)

Alta Gracia - El Tajamar

Alta Gracia – El Tajamar

Alta Gracia - Casa Museo Che Guevara

Alta Gracia – Casa Museo Che Guevara

Atardecer (no pude evitar los autos, pero era muy lindo para dejarlo pasar)

Atardecer (no pude evitar los autos, pero era muy lindo para dejarlo pasar)

Alta Gracia - Paredón de los Jesuitas (Buenisímo para siesta y lectura!)

Alta Gracia – Paredón de los Jesuitas (Buenisímo para siesta y lectura!)

Colonia de Vacaciones Alta Gracia, inagurada en 1938

Colonia de Vacaciones Alta Gracia, inagurada en 1938

Estancia Jesuítica y Residencia del Virrey Liniers

Estancia Jesuítica y Residencia del Virrey Liniers

CÓRDOBA CAPITAL

Pasaje Santa Catalina, dentro del área jesuítica de Córdoba Capital

Pasaje Santa Catalina, dentro del área jesuítica de Córdoba Capital

Paseo del Buen Pastor. Solía ser una cárcel de mujeres aún durante la dictadura. Hoy es un paseo cultural en el área de Nueva Córdoba.

Paseo del Buen Pastor. Solía ser una cárcel de mujeres aún durante la dictadura. Hoy es un paseo cultural en el área de Nueva Córdoba.

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Runaway train – Una cita a ciegas con Budapest

Era fin de semana de Pascuas. El tren que tomé en Viena salió de Frankfurt y terminaba en Budapest Keleti. Entre la época del año y tantas ciudades recorridas, me parecía estar viajando en el Roca ramal Alejandro Korn – Constitución un lunes a las 8 de la mañana. Ese tren era un infierno de gente, de valijas, apenas me podía mover en mi asiento que con buen tino había reservado de antemano. Después de dos horas y pico de viaje, cuando estaba por llegar a la estación, a mi vecino de asiento le suena el celular y tenía el ringtone de “Runaway Train” de Soul Asylum, tema bastante furor en los ’90. Me dió gracia ¡a dónde nos íbamos a escapar si ya estábamos llegando!

Precisamente fue en los ’90, en el secundario, cuando mi curiosidad sobre Budapest se había despertado. Tenía una compañera que hacía tiro en el Tiro Federal y una vez fueron a un torneo en la República Checa y aprovecharon para hacer el clásico Praga – Viena – Budapest. No tenía ni idea que había para ver o hacer pero sabía que algún día iba a ir. Algún tiempo después viendo una película, descubrí el Puente de las Cadenas y tuve un panorama más claro de lo que me podría llegar a esperar en aquella ciudad. Y cuando finalmente planifiqué mi viaje al centro-este de Europa, Budapest fue destino obligado. Además, tenía la secreta ilusión de descubrir la época soviética en cada rincón. Ilusión que me acompañó en mi primer aventura por parte del Este de Europa. Pero había una cuestión: de todo mi recorrido, Budapest era la ciudad de la que menos sabía. Asique me preparé para una cita a ciegas.

El Castillo de Buda

El Castillo de Buda

Si empiezo de atrás para adelante, digamos que la cita no salió como esperaba. Budapest es hermosa ¿quién lo va a negar?. Pero lo cierto es que no pegamos mucha onda. Sentí que salí con ese pibe re-lindo físicamente pero con el que no tenés mucho de qué hablar. No hubo pasión como con Berlín ni mucho menos el amor incondicional que le profeso a Belgrado. La gente me pareció bastante hosca -no generalizo por supuesto- el idioma totalmente extraño e inentendible (aunque confieso que amé la palabra kerület (?) que significa “distrito”, como el arrondissement parisino), me pareció un mal signo el no ver a un solo gitano, la rabia me invadió cuando ví la estatua de Ronald Reagan, la temperatura me iba subiendo cuando supe del monumento que el gobierno quería levantarle al Almirante Miklós Horthy (aliado de Hitler) y ahí si, casi rompo todo cuando me enteré que todas las estatuas de la época soviética están en una especie de museo al aire libre llamado Memento Park, lo cual me pareció primero una falta de respeto a la historia (por mala que haya sido) y segundo un curro infernal de pies a cabeza, ah si, porque encima te cobran para entrar. Me negué a ir, me quedaría con las ganas de verlas pero lo sentí como una estafa en todo sentido. No se, tal vez exagero.

El único monumento de la época soviética que queda en la ciudad

El único monumento de la época soviética que queda en la ciudad

Aún así, la remamos. Es una ciudad hermosa y me pareció particularmente fotogénica. Lo primero que hice después de dejar los bagallos en el hostel fue ir a ver el Puente de las Cadenas. Atardecía y estaba nublado y como quería verlo de noche, aproveché y me fui hasta la Vörösmarty tér a comer goulash en unos puestos de comida que ya había fichado en el camino de ida. Había muchisima gente por todos lados y la atmósfera parecía particularmente alegre. En mi camino de vuelta, mi cansancio sólo soñaba con los famosos baños termales de la ciudad.

Monumento a Imre Nagy

Monumento a Imre Nagy

Budapest es una ciudad grande y las atracciones más importantes pueden estar en puntos opuestos de la ciudad, por lo que el transporte público es de uso casi obligado, incluso para mi que trato de no usarlo cuando viajo. El único que usé, la red de subterráneos, es buena pero parece el servicio militar: no zafas nunca de que chequeen que hayas pagado el boleto. Si anduvieron por países como Suiza, Alemania o Austria van a notar la diferencia en los controles. No es que uno tenga la intención de no pagar, pero me parecieron exageradamente estrictos y hasta maleducados, incluso un domingo subieron al vagón que yo estaba y bajaron de muy mal modo a una señora que no tenía el boleto.

Tranvía frente al Parlamento

Tranvía frente al Parlamento

La caminé muchísimo. Desde parte de la Avenida Andrassy (que facha tenía este señor… dicen las malas lenguas de la historia que era amante de la Emperatriz Sissi) hasta el Bastión de los Pescadores. Son sólo 4 km pero hay que hacer los desvíos correspondientes en la Catedral de San Esteban, en la Plaza de la Libertad (donde se encuentra el único monumento soviético en honor a los caídos en la guerra y de forma perversa, atrás de él, la estatua de Ronald Reagan) y el Parlamento Húngaro uno de los edificios mas hermosos y originales de Europa. Caminando por la orilla del Danubio hacia el Puente de las Cadenas te encontrás con los famosos zapatos homenaje a las víctimas del Holocausto. Mirar el otro lado de la ciudad desde la orilla del río es el mejor pasatiempo que deben tener locales y foráneos. Pero había que cruzar el puente e ir al Castillo de Buda, ya basta de mirarlo de lejos. Puede subirse caminando o con el funicular que la verdad no es nada caro. Elegí la segunda opción. Ahí arriba, además de una vista privilegiada están el Castillo y el Palacio Presidencial. La zona del Castillo pertenece al I. Kerület y siguiendo por la calle de adoquines se llega a la Iglesia de San Matías y al Bastión de los Pescadores, desde donde se puede bajar de vuelta a la orilla del río caminando por un barrio hermoso y tranquilo, donde se perdían las multitudes del domingo de Pascua.

Los zapatos homenaje a las víctimas del Holocausto

Los zapatos homenaje a las víctimas del Holocausto

Cruzando el Puente de las Cadenas

Cruzando el Puente de las Cadenas

El Bastión de los Pescadores

El Bastión de los Pescadores

Dicen que el cuerpo habla y el mío era un libro abierto. No paraba de perdirme descanso, preferentemente en aguas termales asique me tomé el subte hasta Széchenyi fürdő, los baños termales más famosos de Budapest, tal es así que tiene su propia estación de subte. Es asquerosamente barato y está buenísimo. El locker para guardar las cosas y el acceso irrestricto por el día sale alrededor de 13 Euros. Era mi primera vez en unas termas y aunque fui sola la pasé bárbaro. En una de las piletas hay un remolino que no te deja parar y no podes controlar la risa incluso con gente que ni siquiera conoces. Además de relajarte, tenés la increible vista del edificio con su amarillo característico. Hay muchos otros baños termales en la ciudad pero este es el más famoso.

Baños termales

Baños termales

Un lindo negocio en la cuadra del hostel

Un lindo negocio en la cuadra del hostel

Al llegar desde la imperial, perfecta Viena y después salir para la tan esperada Belgrado, Budapest fue como una ciudad de transición. Ahora que ya nos vimos, que nos conocimos y a pesar de que nuestra cita no salió como se esperaba, sabemos cómo volver a encontrarnos. Tal vez algún día nos demos una segunda oportunidad para conocernos mejor y quien sabe, podamos hablar sin parar mirando el Danubio.

El Parlamento Húngaro a orillas del Danubio

El Parlamento Húngaro a orillas del Danubio

ALGUNAS COSAS QUE ME SIRVIERON…

  • Si vas a Budapest desde Viena (y no usas Eurail) comprá el pasaje online a través de la página de los Ferrocarriles Austríacos (ÖBB). En la sección SparSchiene hay ofertas especiales a toda Europa, buscá Hungría y comprás. En mi caso me mandaron al mail un código con el que luego retiraba el pasaje y la reserva (no te olvides de comprar la reserva de tu asiento, por otros testimonios que tengo, ese tren viaja llenísimo no importa la época). En Viena, en la estación Wien Meidling, hay unas máquinas donde al introducir el código, te da el pasaje y la reserva. no te vayas sin los dos tickets.
  • En el subterráneo, si ves que las boleterías están cerradas como cuando yo llegué, buscá al personal del subte que te vende los tickets. No viajes sin el ticket o serás sometido al escarnio público y luego degollado en la plaza más cercana.
  • Hay supermercados abiertos hasta muy tarde o las 24 horas.
  • Si les sirve el dato, estuve en el hostel de la cadena Wombats. Es una cadena de hostels que están buenísima, tiene buenos precios y podes encontrarla en Munich, Berlín, Viena, Budapest y Londres. Tiene desayuno a 4 euros pero es “all you can eat” y tiene muchísima variedad de cosas como para zafar el almuerzo. Menos el de Londres, conozco todos y hay un pequeño truco: cuando te vas, le decís a la/el de la recepción que vas al Wombats de (por ejemplo) Berlín y pedile el cartón con el sellito. Eso, cuando llegas al otro hostel Wombats, lo canjeas por un desayuno o por alguna bebida en el bar. En Viena existen tres hostels Wombats, yo estuve en el “Am Naschmarkt” que es el mejor ubicado (a dos cuadras del subte y a unas pocas de la zona del Ring) y el que tiene mejores críticas. El de Budapest está a tres cuadras del subte (estación Deák Ferenc ter, un punto neurálgico donde convergen tres líneas) sobre una calle bastante concurrida y muy linda donde hay un supermercado abierto las 24 horas.

UNA PELÍCULA…

“An American Rhapsody” es una película de Eva Gardos, una descendiente de húngaros, con una Scarlett Johansson adolescente que queda al ciudado de una familia húngara cuando sus padres se exilian en Estados Unidos, donde tiempo después llega. Cuando crece, necesita volver a sus raíces y viaja a Budapest en la época comunista. Si bien es una clásica película de Hollywood donde Estados Unidos es el país de la libertad, las imágenes de Budapest son muy lindas y fue la que mencioné con la que conocí el Puente de las Cadenas.

En el Caribe Sur

Después de quedar maravillada con Bogotá, donde la temperatura para mí es la ideal (ni frío ni calor, odio las temperaturas extremas, pero si me das a elegir me quedo con el invierno), estaba muy ansiosa de llegar a la Costa Colombiana, lo que implicaba llegar al Caribe Sur (¡como la canción de Man Ray!). Tierra de cumbia y vallenato, géneros tan alegres como despreciados por las mayorías impopulares, el Caribe Colombiano es calor, color, sabor, música y gente linda. También fue un hito personal porque fue el último viaje que hice acompañada. Después de Colombia, empecé a viajar sola, lo que se convirtió en un camino de ida hasta el momento.

SANTA MARTA

Bajamos en el aeropuerto de Santa Marta abrigadas porque en Bogotá estaba fresco y nos recibió la bocanada de calor que nos acompañaría todos los días hasta volver a la capital colombiana. En Santa Marta el calor es insoportable, no hay viento y a la noche la temperatura andaba tranquilamente por los 31°. Llegamos al hostel -hermoso- cuyo dueño, Patrick, era un irlandés nos recibió todo contento de haber cambiado su fresca Irlanda por el calor de las tierras sudamericanas. En la habitación nos esperaban ventiladores de techo. Pensé que me la iba a bancar. NO. Irme a dormir era un calvario, pero bueno cuando uno está de viaje deja fluir. Que sea lo que dios quiera.

La Piscina, una de las playas del Parque Nacional Natural Tayrona

La Piscina, una de las playas del Parque Nacional Natural Tayrona

Al otro día lo único que queríamos era una playa con agua azul. Le preguntamos a Patrick cómo llegar a Bahía Concha, una de las playas más lindas que ví, nos indicó que nos tomáramos “X” colectivo. Los colectivos en Colombia, si vieron Betty la Fea, son así tal cual, chiquitos a la antigua, llenos de gente y con la cumbia a full en el estereo del chofer. La cuestión es que el colectivo terminaba en una Terra Incognita de la que nadie nos había avisado. Era un barrio que comparado, nuestro querido conurbano bonaerense era Zurich. No entendíamos nada, empezamos a preguntar y algunos nos ofrecían llevarnos en moto. NI EN PEDO, odio las motos. De repente unas almas solidarias llamaron a alguien que nos ofreció llevarnos por 5000 pesos colombianos. Resulta que la hermana de este buen hombre tenía una casa de comidas en Bahía Concha y él iba y venía durante el día. Subimos, era la camioneta de Pedro Picapiedra, estaba hecha mierda y con moscas revoloteando, pero dejamos fluir de vuelta, si nos secuestraban los Paramilitares o las FARC (típico prejuicio para con Colombia) iba a ser en nuestra ley. Nos mirábamos y nos cagabamos de risa… ¿¡cómo llegamos ahí!?. Por fin después de unos 20/30 minutos de viaje llegamos a Bahía Concha. De no creer. Era el paraíso en la tierra y encima no había casi nadie en la playa. Pasamos ahí todo el día vegetando hasta el horario en que nuestro chofer volvía. Nos volvimos con él y con dos turistas mas que encontramos en la playa y habían llegado en taxi. Nosotras ya haciendonos las locales les dijimos cual Sandro “subí que te llevo” y les hicimos ahorrar unos pesos. Después todos en bondi al centro de Santa Marta.

Bahía Concha

Bahía Concha

Al otro día fuimos a San Pedro Alejandrino, la quinta de Bolívar donde pasó sus últimos días y finalmente murió. Un lugar hermoso para pasar el día. Otra vez el transporte. Le pedimos al chofer que nos avise dónde bajar (en Argentina eso siempre funciona) y el chabon se re colgó. Y como mas colgada es mi amiga yo era la única opción. Me encanta mirar por la ventanilla y estar atenta al entorno asique cuando vi un paredón que decía “Alejandrino” salí eyectada del asiento a increpar al chofer. Era ahí nomás que nos teníamos que bajar, otra vez la sacamos barata. Mejor no seguir tentando a la suerte.

San Pedro Alejandrino

San Pedro Alejandrino

Y como mejor no seguir tentando a la suerte en materia de transporte, al Parque Nacional Tayrona fuimos en combi. Casi se olvidan de pasarnos a buscar. Better Call Randazzo. Evidentemente teniamos several issues con el transporte santamartino. Finalmente llegamos, caminamos dos horas a través de la selva, donde no importaba el calor porque la vegetación hacía de aire acondicionado; fue una experiencia inolvidable y valió la pena. El premio era llegar a Cabo San Juan Guía, una playa espectacularmente indescriptible. La selva era rara, no me picó ni un mosquito, las hormigas ni te molestaban y sólo se escuchaba el ruido de los pájaros y los monos. Ni los cangrejos te daban bola. En la caminata de vuelta paramos en otras playas que eran igual o más hermosas. No había cansancio ni calor, no sentía nada más que felicidad.

Cabo San Juan Guía

Cabo San Juan Guía

Finalmente, el centro de Santa Marta es bastante pequeño y se recorre facilmente. La zona de la bahía de Santa Marta me pareció lo mas lindo de la ciudad. No hay tanto para ver o hacer pero está bueno tener en cuenta que es la ciudad mas antigua de Colombia y la segunda ciudad más antigua de Sudamérica (fundada en 1525 por Rodrigo Bastidas, a quien llamaban “el mas humano de los conquistadores”, parece que era re copado), por lo tanto es un buen dato para tener presente al mirar sus edificios.

El área de la Bahía de Santa Marta, en el centro

El área de la Bahía de Santa Marta, en el centro

CARTAGENA DE INDIAS

Finalmente la pegamos. Fuimos desde Santa Marta a Cartagena en un servicio de combis que sí se acordó de nosotras y hasta nos dejó tiempo amablemente para almorzar en Barranquilla. Acá el panorama cambiaba drásticamente. Cartagena era como una especie de Disneylandia llena de colores, historia, prolijidad, más turistas y un poco de vientito por suerte.

Los colores de Cartagena

Los colores de Cartagena

Esta vez habíamos elegido un hotel porque queríamos estar dentro de la Ciudad Amurallada y no había hostels -al menos en ese momento- y fue una buena desición más que nada por la habitación con aire acondicionado. No aguanto el calor, es un flagelo para mí y recorriendo la ciudad me iba metiendo de a ratos en cualquier negocio con tal de tener un respiro de aire frío. He llegado a meterme en varios negocios de joyas y esmeraldas -compra imposible para el viajero de bajo presupuesto- me hacía la que miraba y apreciaba pero lo único que apreciaba era el frío.

Parte de la Muralla que rodea a la ciudad con el Mar Caribe de fondo

Parte de la Muralla que rodea a la ciudad con el Mar Caribe de fondo

La parte amurallada de Cartagena es totalmente caminable y es tan hermosa que a pesar del clima seguís recorriendo sin parar. Igualmente, hay otros sitios de interés por fuera de ella y ahí les recomiendo contratar algún city tour que te llevan hasta el fuerte de San Felipe de Barajas y a la cima del cerro donde se encuentra el Convento de Santa Cruz de la Popa, desde donde se ve todo Cartagena.

Vista de Cartagena desde el Cerro de la Popa

Vista de Cartagena desde el Cerro de la Popa

De vuelta dentro de las murallas, ingresando por los arcos de la Torre del Reloj, se encuentra el Portal de los Dulces, unas dos o tres cuadras de puesteros que sólo venden cosas dulces y no podes parar de comprar y de comer. Los puestos son muy limpios y es totalmente de fiar la calidad de los productos, asique no duden en hacer degustación. También hay variados restaurantes muy lindos todos aunque con precios no muy aptos para la mochila de la dama y el caballero. Aunque sí recomiendo ir a tomarse algo a Café del Mar por la noche, ubicado en la muralla con vista al Mar Caribe. Además de café por supuesto, se pueden tomar cerveza, tragos e incluso cenar.

Las típicas vendedoras de frutas

Las típicas vendedoras de frutas

Nos tomamos un día de playa en la zona de Bocagrande, a unos 3 km de la zona amurallada, que es “onda Miami”. Alquilamos una carpita con sillas a un precio casi de regalo. Las playas del centro no son lo que uno espera estando en el Caribe, además de los vendedores que son MUY molestos (si habremos tenido tres minutos de silencio habrá sido demasiado). Por eso recomiendo, aunque no llegamos a hacerlo, ir a las playas que se encuentran en las islas cercanas.

Muertos de calor

Muertos de calor

Cartagena de Indias es una de las ciudades mas hermosas que vi y la verdad es que el viaje a Colombia había sido un poco de casualidad, pero creo que sumando sus lugares, su diversidad de paisajes y sobre todo su gente, Colombia es uno de los destinos mas lindos de América Latina. Y nos quedamos con las ganas de hacer el triángulo cafetero en la zona del centro de Colombia. Habrá que volver entonces!

Fuerte de San Felipe de Barajas

Fuerte de San Felipe de Barajas

ALGUNOS TIPS SOBRE EL CARIBE COLOMBIANO

  • Los taxis de/hacia los aeropuertos no son para nada caros y la verdad es que no hay otras opciones como en las grandes ciudades, asique recomiendo su utilización.
  • Si quieren hacer alguna compra de artesanías o regalos o -como en mi caso- el famoso sombrero vueltiao, háganlo en Santa Marta que es mucho más barato.
  • Para cambiar plata, Bancolombia tiene la mejor cotización. Hay que llevar por única vez copia del pasaporte y siempre el original. Las casas de cambio no piden nada pero la cotización no es tan buena, aunque siempre es una buena opción para salir del apuro.
  • Busquen alojamiento con aire acondicionado. En serio. En Cartagena, les recomiendo que se alojen en las zonas de Bocagrande o dentro de la Ciudad Amurallada, Getsemaní es más barato pero no es muy agradable. En Santa Marta pueden alojarse en el centro, en la zona de El Rodadero y si les gusta acampar, pueden hacerlo en el Parque Nacional Tayrona.
  • Para ir de Santa Marta a Cartagena y visceversa existe un servicio de combis llamado MarSol. El servicio es puerta a puerta, salvo que te hospedes dentro de la ciudad amurallada -donde la circulación de vehículos es bastante restringida- en ese caso tenés que bajarte en la Torre del Reloj.
  • En ambas ciudades, no hay problema alguno de seguridad. En Santa Marta volvimos caminando a la una de la mañana tranquilamente y en Cartagena salíamos a caminar todas las noches. Siempre había gente por todos lados y también mucha policía (mas que nada en Cartagena). Sólo es cuestión de tomar las precauciones normales que tomamos en todas las ciudades a las que vamos. No se dejen llevar por la mala prensa que le hacen a Colombia porque no tiene nada que ver con la realidad.
  • En Cartagena, para contratar city tours o los barcos a las islas del Rosario y Barú haganlo en las casillas que están en la zona del puerto. Nunca con alguien que les ofrece en la calle. Si pasa algo, tienen un lugar físico donde reclamar.
  • En Cartagena los museos son bastante caros (salvo el Museo del Oro que es gratuito) y en las iglesias cobran para entrar asique les recomiendo que si tienen muchas ganas de visitar alguna, vayan en horario de misa.
  • Para ingresar al Parque Nacional Tayrona exigen vacunación contra la fiebre amarilla. En Argentina esta vacuna es totalmente gratuita y la colocan en Sanidad de Fronteras dependiente del Ministerio de Salud de la Nación y después te dan el certificado correspondiente. La vacuna dura 10 años y en ésta página tienen todos los lugares del país donde pueden aplicarsela. A mi no me exigieron el certificado al ingreso al Parque pero es mejor tenerlo además de por supuesto prevenir la enfermedad. La vacuna no tiene efectos adversos y además también nos sirve para cualquier otro país del mundo que nos exija el certificado.
  • Si no tenes ganas de hacer las dos horas de caminata por la selva para llegar al Cabo San Juan Guía, podes ir en barquito desde Santa Marta. Te dejan directamente en la playa.
  • La cumbia y el vallenato are in the air. Abrí tu mente y escuchalos. Es un género muy lindo y divertido. Para los extranjeros seguro el más conocido de la zona sea este muchacho…

Vengo a proponerles un Soundtrack

Antes de continuar la saga por Estados Unidos en past simple, tenía ganas de mezclar música y viaje a través de caminos que aun no pude transitar y que algún día llegará el momento, porque como buena viajera, mi cabeza está llena de proyectos y siento que no me va alcanzar la vida para llevarlos a cabo a todos, pero como diría Muhammad Ali (y después Adidas), Impossible is Nothing y cambio el chip a “sí se puede” en milésimas de segundos.

Si bien soy amante de la música, no suelo escuchar mucho cuando estoy de viaje porque me gusta el sonido de la naturaleza o que mis cinco sentidos estén a pleno en la ciudad que esté caminando. Pero cuando llega la hora del transportarse de un lugar a otro, los auriculares y la ventanilla son mis mejores amigos.

Desde que volví de Estados Unidos después de recorrer bastante de las dos costas, quería hacer un road-trip musical por el centro, desde el sur hasta el norte y de vuelta al sur. Y siendo esta la región más rica en música se hace inevitable pensarse a uno mismo en la ruta escuchando ciertas canciones…

Primera parte del viaje - empezando en New Orleans

Primera parte del viaje – empezando en New Orleans, LA

Salís a la ruta, después de haber disfrutado de New Orleans, alguna melodía de músico callejero en la Bourbon St. te recordó a aquel que te rompió el corazón y pensás, nada mejor que arrancar con “Hit the road, Jack”. ¿Algo más pochoclero que salir a la ruta después de un mal de amores?

Parás. Mobile, Montgomery, Alabama. Te viene a la cabeza obviamente Lynyrd Skynyrd, como no podía ser de otra manera…

Inevitable pasar por el estado de Georgia. Nos metemos en la modernidad de Atlanta. Algo en la historia de la canción tiene que ver con Atlanta y la cantante del grupo, Kate Pierson. Para ir “moviendo las cabezas” como diría nuestro famoso peluquero!

Seguís de fiesta hasta Nashville, Tennessee. Creedence no le hace mal a nadie. Levantás a alguno que haga dedo y lo convertís en tu sweet hitch-hiker.

Louisville, estado de Kentucky. Llegás para el Derbi de Kentucky, la famosa carrera de caballos que se celebra en esta ciudad. Makin’ bets on Kentucky Derby Day sentis que te canta Mick Jagger en algún rincón de tu cabeza. No te queda otra que sintonizar Dead Flowers.

Cincinnati, Ohio. Falta poco para terminar el primer tramo. El cuerpo pide relax. B. B. King y Tracy Chapman pueden ayudarnos en algo…

Chicago, Illinois. La ciudad del viento. Terminó el primer tramo. Llegaste hasta arriba, armando escalones a tu manera y con tus herramientas. Sentís que te mereces este excelente cover (fijate, hicieron lagrimear a los propios Jimmy Page y Robert Plant).

SEGUNDO TRAMO

Segundo tramo - bajando desde Chicago, IL.

Segundo tramo – bajando desde Chicago, IL.

Partiendo desde Chicago ya sentís la melancolía de la vuelta, que por mas que sea larga, es la vuelta. Y la adrenalina baja un poco. Y te sentís mas seguro. Y te sentís el rey. Y te vas a Des Moines.

Kansas City, Kansas. El corazón de Estados Unidos que le dicen. Tanto que tiene su propia canción, acá en la versión de mi Beatle favorito, Paul.

Saint Louis, Missouri. ciudad natal del gran Chuck Berry, pionero del rock n’ roll. En la vuelta el mito del centro de Estados Unidos que se enlaza con la música es real y está en todas partes.

Memphis, Tennessee. Sos jodida Memphis. Qué elegimos para vos, que tanta música le diste a este mundo. Tu ícono es El Rey Elvis, pero también Johnny Cash, B. B. King, John Lee Hooker ¡hasta Justin Timberlake! No parás un minuto. No nos das descanso. Te queremos con pasión, por eso elijo uno de mis favoritos para vos. Dios todopoderoso, ¡me sube la temperatura!

Oklahoma City, Oklahoma. Si ya estás podrido de hablar inglés que mejor excusa que pasar por una de las ciudades emblema de la mítica Ruta 66 y poner el cerebro en castellano para recordar a nuestro querido Norberto Pappo Napolitano…

Dallas, Texas. Último estado. Acá nacía un grande, alguien que mi papá me hizo conocer de chiquita como casi todos los músicos grosos. Eso que me inculcó es una de las mejores cosas que se le puede transmitir a un hijo y le estoy tan agradecida! Stevie Ray Vaughan muere en un accidente de helicóptero después de tocar con Eric Clapton en Wisconsin. Una gran pérdida para la música, pero nos consolamos con creer que “murió en la suya”, después de tocar con otro grande.

Austin; Houston; Texas. Nos despedimos del viaje. Estado por excelencia de la música country, que si bien tuvo sus orígenes por otros lares, el cowboy y el sombrero siempre suenan como sus mejores embajadores. De los tejanos, Willie Nelson es el que más me gusta.

I can’t wait to get on the road again…

(N. de la R.: disfruté muchísimo haciendo esto, tanto para mí como para ustedes. Llevó trabajo, pero de ese que te apasiona. Que lo disfruten!)